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Mucha gente a la hora de hacer la declaración de la renta no entiende que se fije un límite de 11.200 € cuando existen dos o más pagadores y  que cuando sólo hay un pagador el límite se fije en 22.000 €. Pues normalmente cuando existen dos pagadores es o bien porque se perdió el empleo y también se cobro del desempleo, o por trabajos temporales de corta duración.

Por ello desde DirectAsesores, queremos intentar ayudarle a comprender la dinámica del IRPF en lo referente a esta problemática. Para ello le vamos a plantear dos ejemplos de dos personas solteras y sin cargas familiares ni personales, para que le ayuden a entender el funcionamiento del IRPF.

– Pedro es soltero, vive en casa de sus padres y ha estado trabajando durante todo el 2012, pues en 2011 consiguió un empleo y con fortuna su contrato es indefinido, cobrando un salario bruto anual de 15750€. Con dicho salario a Pedro en su empresa le practicaron las retenciones de IRPF que marca la ley, en su caso de un 12%, y  pagó de impuesto 1.890 €.

– Por otra parte su amiga Fátima también soltera y viviendo con sus padres, no tiene la suerte de un empleo fijo, y se ha buscado la vida, trabajando durante el año 2012 para tres empresas,  las cuales le han pagado 4.250 €, 8.200 € y 3.300 € lo que hace un total anual de 13.400 €. En dichas empresas como trabajó con contratos inferiores a un año, sólo le retuvieron un 2% en cada una de ellas, con lo cual Fátima pagó de impuesto 315 €.

Ahora cuando llega el período de efectuar la declaración Fátima tiene la obligación de presentar la declaración de la renta, pues tiene dos pagadores o más, supera los 11.200 € y al menos uno de los segundos pagadores es superior a los 1.500 €.

Cuando Fátima hace su Renta le salen a pagar 1.651,89 €, que si se lo sumamos a los 315 € que ya pagó en sus nóminas durante 2012, hacen un total de 1.966,89 € de impuestos que paga por sus rendimientos de trabajo.

Viendo esto todo el mundo piensa que Fátima paga más impuestos que Pedro que sólo pagó 1.890 €. Pero resulta que si Pedro presentara también la declaración de la renta, también debería de pagar unos 76,89 € lo que haría un total también de 1.966,89 € de impuestos que paga por sus rendimientos de trabajo.

Es decir, al final, ambos pagarían la misma cantidad de impuesto, tanto Pedro como Fátima, con la salvedad de que Pedro no tiene la obligación de efectuar la renta mientras que Fátima al trabajar de forma temporal y no pagar la cantidad ajustada del impuesto en sus retenciones mensuales, se ve obligada a abonar la diferencia.

En conclusión, ambos deben pagar la misma cantidad de impuestos al final del ejercicio regularizado, unos de forma mensual y otros de forma conjunta en su declaración de la renta. Simplemente  que el que tiene un único pagador no tiene la obligación de efectuar la declaración de la renta, pues se sobreentiende que pagó mensualmente lo ajustado a la ley y por lo tanto esa diferencia a pagar resultante en su declaración no es “responsabilidad” suya, eximiéndosele de la obligatoriedad de ese pago.

Esperamos que este artículo os ayudara a comprender un poco mejor el funcionamiento del IRPF. En ningún momento queremos juzgar la idoneidad o no, de los límites fijados por la Agencia Tributaria para efectuar la declaración, sino explicar el motivo de que unas personas tengan la obligación de presentar la renta y el resultado de sus declaraciones sean cantidades elevadas a pagar, mientras otras personas no tienen dicha obligación.

En próximos artículos os explicaremos más cuestiones relacionados con la declaración de la renta, así como consejos para mejorar los resultados de futuras declaraciones.