LA DEDUCCIÓN DEL IVA TRAS EL CESE DE ACTIVIDAD

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En materia de IVA, cuando la cuantía de las deducciones supere el importe de las cuotas devengadas en el mismo período de liquidación, el exceso podrá ser compensado en las declaraciones-liquidaciones posteriores, siempre que no hubiesen transcurrido cuatro años contados a partir de la presentación de la declaración-liquidación en que se origine dicho exceso.

Los sujetos pasivos que no hayan podido hacer efectivas las deducciones originadas en un período de liquidación por exceder la cuantía de las mismas de la de las cuotas devengadas, tendrán derecho a solicitar la devolución del saldo a su favor existente a 31 de diciembre de cada año en la autoliquidación correspondiente al último período de liquidación de dicho año.

Pero ¿qué pasa si hemos cesado nuestra actividad antes? (por ejemplo, por jubilación o porque quiebra)

Si en el momento del cese tiene un saldo a favor de IVA, no podrá solicitar la devolución hasta Enero (modelo 303 correspondiente al cuarto trimestre). Para ello, y pese a no estar ya de alta, tendrá que presentar la liquidación del IVA correspondiente al cuarto trimestre y pedir en ese momento la devolución de la cantidad pendiente.

Asimismo, señalar que no se pierde automáticamente la condición de sujeto pasivo por el mero cese en la actividad, si como consecuencia del ejercicio de la misma se incurre posteriormente en gastos directamente relacionados con aquélla, permitiendo la deducción y ulterior devolución de las correspondientes cuotas. Por ejemplo, supongamos un empresario que deba seguir pagando el contrato de arrendamiento del local hasta la finalización del plazo estipulado en el contrato de arrendamiento y otros gastos conexos al inmueble. En estas situaciones, a pesar de que ya no hay una actividad económica por medio, sí tendrá derecho a solicitar la devolución del IVA correspondiente a esos gastos, mediante la presentación de la liquidación de cuarto trimestre.

En el caso de sociedades, hay que tener en cuenta que, a efectos del IVA, no se pierde la condición de empresario o profesional hasta que no se produzca el cese efectivo en el ejercicio de la actividad, que no será hasta que concluya la liquidación del patrimonio empresarial o profesional y enajenación de los bienes afectos. Por tanto, las cuotas de IVA soportado que se generan como consecuencia de gastos posteriores al cese de la actividad económica, serán deducibles siempre que exista una relación directa e inmediata entre los pagos realizados y dicha actividad, que se acredite que no existe intención de actuar de forma fraudulenta o abusiva y se cumplan las demás exigencias previstas en la Ley IVA.